«Lo que siempre digo a la gente joven, como mensaje, es: luchá por tu sueño , no solo en el deporte o el periodismo, en cualquier área. Yo era un Don Nadie fui mozo en Israel y volví al país con el deseo de ser periodista. De repente hay gente que me ve en la actualidad y piensa que nací parado, pero no fue así. La luché como loco. Es verdad que nadie es el dueño de las dificultades. Todos enfrentamos obstáculos, pero lo fundamental es no apartarse nunca del sueño. El sueño, esa siempre tiene que ser la meta» (Alberto Sonsol) .
Sobresalió en muchos ámbitos y por ello lo vamos a extrañar y recordar siempre con simpatía y admiración. Cuando, el 25 de marzo de 2021, el odioso virus Covid 19 se lo llevó a otra dimensión y nos privó de su pasión carismática, todos los medios reflejaron los méritos de su vida y de las obras por los que destacó en el campo de la comunicación, siendo ganador del Premio Iris en dos ocasiones.
Aquí señalaremos que también fue un buen vecino del barrio La Mondiola. Habitó largos años en Luis Lamas, entre Osorio y Buxareo. En aquel hogar se criaron sus tres hijos, Diego, Alejandro «Lali» y Mica, bajo la amorosa vigilancia de su madre Patricia. Frente a la casa se podía ver a veces a Alberto lavando su auto. De ella caminaba «Lali» hasta Miramar Misiones para vivir su creciente afición deportiva.
Desde allí derrochó bonhomía Alberto Sonsol, siempre solidario con las actividades barriales cuando los vecinos acudían a él a pedir su ayuda para llevar adelante el Corso de Carnaval por la avenida Rivera, por ejemplo, o para tantas otras causas. Nunca dejará de estar entre nosotros, recordándonos el valor de los sueños como brújula de la existencia. Y que, como repetía ante la extensión de la mortal pandemia, «la gente quiere vivir».

