“Garufa”, tango que ha llevado por todo el orbe en nombre de La Mondiola, unió nuestra barriada a la Trouppe Ateniense, debido a que los creadores de la popular canción fueron miembros de dicha agrupación musical, la cual se reunía frecuentemente en un rancho de nuestra costa.

Sin embargo, existió una destacada trouppe genuinamente mondiolense, que fue la Trouppe Centenario, establecida en el barrio y creada por un gran artista vecino nuestro, Orlando Romanelli, que sobresalió especialmente como compositor de tangos.


Luis Grene, periodista especializado en música, dejó escrito que las trouppes “eran brillantes, sus cuadros tenían letras ingeniosas, músicas de artistas renombrados, cuerpos de baile con pibas que daban taquicardia y coros donde se entreveraban líricos profesionales”. El mismo Grene afirmó que en tal panorama de esplendor, “el amigo Romanelli dio el batacazo con su Trouppe Centenario”. E hizo muchas más cosas muy notables, de las que hablaremos unos párrafos más adelante, aunque sea sucintamente.

 

La Centenario tuvo su local en Pereira de la Luz 1268, nos informa Jorge Rodriguez, sobrino del artista, quien nos asegura que en la Centenario «estaba La Mondiola en pleno». Orlando Romanelli habitó en Luis Lamas 3258, entre Buxareo y Osorio, desde los años 20 del pasado siglo hasta su fallecimiento.

Una familia marcada por la música

En el edificio, dos plantas con sencillo diseño racionalista, Orlando compartió la vida con su esposa María Celia, de la cual nos consta que entre sus virtudes tenía la de ser una excelente cocinera. Allí creció su única hija, María Nelly, que siguió la vocación paterna, estudió piano y se recibió de profesora. Aumentó la familia, y con el tiempo las nuevas generaciones se establecieron en la planta alta en tanto que Orlando y María Celia ocupaban la baja.

 

Como nos señala Adriana Mary Romanelli, sobrina de Orlando, fueron músicos todos los hermanos: José, muerto en plena juventud, era pianista; Romeo tocaba batería y Nicolás, padre de Adriana Mary, piano y acordeón»

 

En esa calle corretearon los nietos, que también heredaron la pasión por la música: Pablo, ya fallecido, y Daniel, quien se enorgullece de seguir aún hoy los pasos del abuelo “tocando el piano y llevando el arte, la enseñanza y el legado que me dejó, por muchos años más si Dios quiere”.

 

Quizás algunos de los amigos de Vivir La Mondiola más veteranos, vecinos de aquella familia tocada por el don del arte, recuerden cuando la casa se inundó de alegría al festejar Orlando y María Celia sus bodas de oro en 1977, y también cuando en 1989 se llenó de dolor por la muerte de Orlando para quien, nos aseguran, éste siempre fue “su querido barrio La Mondiola“.

Fecunda trayectoria creativa

Para valorar la fecunda trayectoria creativa de Orlando Romanelli, es obligado hacer una reseña en esta nota, aunque sin duda los interesados encontrarán informaciones con mayor amplitud y rigor en otros sitios de Internet (*).

 

Comenzaremos este breve resumen, que apenas reflejará muy pálidamente la importancia de Romanelli, diciendo que debutó en 1918 con 16 años de edad, sustituyendo por enfermedad a su hermano mayor, José Romanelli, excelente pianista. La juventud fue difícil, marcada por desgracias familiares: la muerte de su padre y luego la de su hermano José.

La necesidad aceleró su carrera profesional, aun autodidacta y sin poder completar la formación musical académica, llevándolo por múltiples cafés, pensiones y cines, integrando pequeños grupos.


En el año 1921, Orlando Romanelli fue fundador de la Asociación de Pianistas. En 1922, forma su primera orquesta. En el año 1924, se inicia como compositor en el tango, con dos obras netamente diferenciadas, “En la vía” y “El milonguero”. Luego llegan los foxtrots, “Noé Noé” y “Petetit”, el shimmy “A mí me gusta así”, la maxixa “Me gustan los ojos negros”, y el fox “Hopa hopa».

Es en 1930 cuando Romanelli crea la Trouppe Centenario y surgen el tango “Sacate el antifaz” y otras dos maxixas, ritmo de moda por entonces: “La tiznada” y “Casariola”. En 1931, le correspondería a la Centenario estrenar el tema “Ahí va un tango” y la ranchera “La choza de María Chucena”. El ciclo de la Centenario culmina en 1937, pero él sigue trabajando intensamente, presentándose en salas de baile, restaurantes y los principales teatros durante varios años, al frente de orquestas típicas o características.

A mediados de la década del 40, con su orquesta característica graba en discos Sondor; también lo hace con una orquesta de tangos. En 1946, crea el tango “Borrón de niebla”. En esa década creó grandes éxitos populares como “Muelle gris”, “La conga del siete velo”, la polca “Los borrachos”, el vals “El carrousel”, el pasodoble “Paisaje español” y un poco antes, el tango “Que te digan los muchachos». Ya en la década del 70, forma un sexteto para grabaciones discográficas.

Compromiso social

Siempre estuvo presente en los aconteceres societarios de los músicos. Fundador de AGADU. donde alcanzó la Presidencia, distinguido dirigente de la Sociedad Uruguaya de Intérpretes (SUDEIC) y fundador de la Asociación Uruguaya de Músicos (AUDEM), ámbitos en los que su autorizada palabra era considerada con máximo respeto. Integró además la Federación Latinoamericana de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes. Quienes le conocieron, subrayan que «su bonhomía y su don de gentes le permitieron captar una legión de amigos».