En nuestras excursiones por el ayer, nos van saliendo al paso entrañables personajes. Así, recorriendo nostálgicos los pasadizos de la memoria, nos hemos cruzado varias veces con el Negro Jaja. Discúlpennos que una vez más lo denominemos por su apodo. Lo cierto es que ignoramos cómo se llama el protagonista de esta nota. Pero además, si lo supiésemos y nos refiriésemos a él por su nombre y apellido, posiblemente no sabrían ustedes de quién se trata, porque siempre fue para todo el barrio el Negro Jaja. Sin más.
Sí que conocemos su rostro, resuena en nuestra memoria su voz, podemos reconstruir sus andanzas, sus ocupaciones y hábitos, pero no tenemos ni idea de su nombre verdadero. Un vecino nos aportó la última imagen que tenemos de él, y al dárnosla nos describía así dicha foto en la que Jaja aparece con una atrevida gorra de cuadros, posando con un amigo del barrio junto a un taxi pintado a la antigua usanza: “El Negro
Jaja con Jorge Mato El Panadero, hijo de Aurelio el que fuera dueño de la Panadería Siam en Plácido Ellauri y Osorio”.
“El Negro Jaja –siguió- nos deleitaba con la imitación del cantante estadounidense Sammy Davis Jr. cantando ‘Only You’ cada vez que pasaba por la esquina y la barra se lo pedía; creo que jamás lo vi fresco, porque lo iba retocando, pero siempre fue una persona espectacular, se había ganado el cariño de la barriada. Me contaba Jorge que se lo encontró por la calle, lo que testimonia esta foto, y El Negro Jaja le contó que tomaba leche e iba a una iglesia. ¡Nunca es tarde!”
Nos consta que se ganaba la vida con la venta de pescado, tal como afirma Daniel Jiménez de Aréchaga: “Jaja vendía pescado por Marco Bruto, que traía del Puertito del Buceo” pero también desarrollaba su actividad en otros puntos, como recuerda Gabriel Díaz Di Leva: “Vendia en el Camino Vecinal –hoy Camino de los Hormigueros- debajo del ombú junto al Maní”, en lo que fue barrio El Hormiguero.
De la lealtad de nuestro hombre a la bebida nos da fe también Graciela Martinez Puonzo “Se retocaba, nunca fresco”. Pero hay que destacar que la afición etílica del Negro Jaja no le llevaba nunca a la ofensa ni al conflicto, y así señala Eduardo Puig: “A pesar de que siempre lo iba retocando, nunca le faltó el respeto a nadie; era un caballero, hacía su espectáculo y seguia su camino”.
Alicia Rizzi añade otros detalles, resaltando sus aptitudes vocales: “Su excelente voz y su cara tan particular, llena de verrugas o lunares”. A lo que Carlos Parada agrega que “realmente era parecido a Sammy Davis Junior, y cuando alguien le gritaba algo en broma, él respondía poniéndose a cantar, y, como era lógico, la letra que él cantaba decía cualquier cosa, pero no desentonaba, y tenía tremendo vozarrón”. Claudia Elola va más allá y afirma que era “¡lo más grande! ¡qué voz! Nosotros los de la barra de Osorio y Laguna, el murito de Nubel, lo hacíamos cantar; pasaba casi siempre los domingos». Daniel Jurado precisa sobre sus actuaciones musicales que a veces “se subía al tablado de Miramar, cuando estaba frente a la plaza Viera, y dale con el sainete”.
La memoria de Julio Garategui Silvera tiene registrado que formaba una «inolvidable yunta con Belisario, otro que como los antiguos eneros, no tenía un día fresco», y lo sucedido en una ocasión: «Frente al bar Terremoto del inolvidable gallego Méndez y doña Manolita, los compinches discutieron. Jaja lo empujó y Belisario con la tranca que llevaba cayó y allí mismo quedó entre dormido y desmayado. Jaja angustiado lo sacudía y le pedía que por favor no se muriera, que se levantara a tomar otra. Dado el fracaso de la solicitud, Jaja se acostó junto a él quedando los dos dormidos en la vereda de la panadería. Luego de horas, resucitaron y siguieron por Osorio hacia abajo. La gurisada los aplaudíamos».
Julio Imperial ‘Pippo’ completa el retrato con otra singular anécdota: “¡Un fenómeno el Sammy! Cuando tenía unos vinos lo llamamos del teléfono público invitándolo del Canal 4 para que fuera un domingo a cantar, y al colgar nos pidió a todos los que estábamos cerca traje, camisa, corbata, zapatos y una dentadura postiza; un personaje de primera, educado y agradecido”.
Cuando publicamos su foto , muchos amigos expresaron su alegría por ver que siguió vivo y coleando mucho tiempo tras dejar el barrio aquel vendedor de pescado, cantante e imitador amateur al que muchos consideramos, como nos decía Eduardo Puig, «uno de los personajes representativos del barrio».
Fotos:
1. El protagonista de esta nota con Jorge Mato
2. Sammy Davis Jr. en 1989


