Qué personaje el milico Machado, de la Comisaría 10ª. No era flaquito, tampoco era gordo, tenía una estatura media pero con una espalda grande. Creo que tenía algún grado policial, no estoy seguro pero creo que era cabo. Casi todos los chiquilines del barrio conocíamos su apellido, pero era más común llamarlo por el sobrenombre que nosotros le habíamos puesto: «El Lenteja», por sus grandes lentes. Corrían los años 50.
A Machado, al principio siempre se lo veía hacer sus recorridas en bicicleta. Más adelante en el tiempo, empezó a andar en una bicicleta con motor, primero con un motorcito Fido, y después en una de las famosas Velosolex.
Era famoso por venir a corrernos cuando estábamos jugando a la pelota en la calle. No sé si algún día habría agarrado a algún delincuente, pero con el tema de la pelota era muy persistente.
Y como siempre sucede, la venganza tarda, pero finalmente llega. Un día, gente de la barra (la de Marco Bruto y 26 de Marzo hacia la Rambla), los cuales eran de una generación anterior a la mía, estaban jugando a la pelota cerca de la casa de los Menchaca, en Marco Bruto y Antonio Costa. Y de golpe, sin que nadie lo hubiera visto, apareció «El Lenteja», se bajó rápidamente de la bicicleta (creo que era la que tenia motor Fido), la tiró contra el cordón de la vereda y se abalanzó desesperadamente intentando agarrar a alguno de los muchachos que estaban jugando a la pelota.
Si bien es cierto que su aparición fue sorpresiva, también es cierto que la barra, de antemano, ya había preparado también una sorpresa para cuando él se apareciera.
Cuando vieron a Machado, todos, salvo el Tito y el Vacarezza, salieron corriendo por Antonio Costa, hacia el Puertito del Buceo. Corrían más rápido que Machado, pero trataban de mantenerse cerca de Machado, para que él se sintiera estimulado a intentar alcanzarlos. Y de esa forma lo fueron llevando hasta muy lejos, casi hasta donde está la Aduana de Oribe. A Machado le demoró mucho volver, porque estaba muy lejos y porque estaba muy cansado.
El Tito y Vacarezza, que habían sido los dos que disimuladamente se quedaron escondidos cerca de donde estaban jugando a la pelota, eran estudiantes de mecánica. El Tito, años después, puso un garaje y taller mecánico en el barrio, y pocos años atrás su sobrino fue Ministro de Gobierno.
Lo cierto es que ellos dos, habían dejado guardadas unas herramientas cerca de donde estaban jugando a la pelota. Y, mientras «El Lenteja» se fue corriendo detrás de los otros muchachos, ellos dos aprovecharon para desarmarle su bicicleta, y parte de su motorcito.
Cuando Machado llegó al lugar se encontró que a lo largo del cordón de la vereda se veían algunas partes del motor desarmadas: las ruedas, la cadena, el manubrio; en fin, todas las partes que habían podido desarmarle. Tuvo que ir a llamar por teléfono para que mandaran un patrullero a buscarlo.
Para la muchachada simplemente fue un acto de justicia, pero nada más que eso, porque a Machado ni siquiera le sirvió de escarmiento; él siguió corriendo a los chiquilines que jugaban a la pelota en la calle durante varias generaciones.
Si en aquel tiempo hubiéramos conocido el dibujito animado de las andanzas de «Don Gato y su Pandilla», a Machado seguramente lo hubiéramos bautizado como el agente Matute. Es indudable que él fue uno de los personajes del barrio.
-De la memoria y la pluma de Carlos Parada
