“El gacho era un accesorio imprescindible para los rioplatenses en general  (…) poco después ya se convertiría en chambergo nacional”. Quien dice lo anterior sabe de qué habla, pues su abuelo, el músico Alejandro Sarni, fabricó en La Mondiola el más universal de los gachos grises que en el mundo han sido.
El gacho, que ustedes habrán visto tantas veces en las fotos más difundidas de Carlos Gardel, era un sombrero también llamado Funghi, y los de color gris eran los considerados más pintones y elegantes. En los años treinta del pasado siglo, el tango «Gacho gris» lo elogió así:
¡Gacho gris!… compadrito y diquero
fiel testigo de un tiempo de farra,
siempre fuiste mi buen compañero
a quien nunca he podido olvidar.
Requintado y echado a los ojos,
te llevaba en mis noches de taita,
y hoy la moda tan llena de antojos
te ha traído de nuevo a tallar
Gacho gris, arrabalero
vos triunfaste como el tango
y escalaste desde el fango
toda la escala social.
Ayer solo el compadrito,
lo llevaba requintado,
pero ahora, Funghi claro,
sos chambergo nacional
Desplazado a una vida tranquila,
voy pa’ viejo entregado a la suerte,
y por eso he llorado al tenerte
gacho gris, otra vez junto a mí…
Es verdad que ya estoy maturrango
para usarte lo mismo que antaño,
sin embargo contigo y un tango…
¡me parece que vuelvo a vivir!
Ese tango que Carlos Gardel interpretó y grabó, proyectándolo así al mundo, tiene letra de Juan Carlos Barthe y música de Alejandro Sarni, mondiolense que vivió en Luis Lamas y Osorio y que nos dejó para siempre hace 45 años. Fernando, su nieto, recuerda cómo sucedió que el tema llegase a las manos de Gardel.
“En esa época -argumenta- para que Gardel te grabara un tango tenías que reunir, por lo menos, una de dos condiciones: o estabas en el ambiente o el tango en cuestión tenía algo especial. Este último es el caso de ‘Gacho gris’ (…) Pirulo Barthe compuso la letra y Alejandro la música. El tema es que Gardel recibe la partitura directamente de manos de Vicente Sarni, hermano de Alejandro, en ocasión de la visita de Carlitos al hotel de Buenos Aires donde se hospedaba el plantel del C. A. Peñarol. Vicente Sarni, otrora jugador del referido club, sabía que ‘El Mago’ iría a visitarlos en víspera del partido que se jugaría en la vecina orilla. Ni tonto, ni perezoso, su hermano Alejandro le entregó la partitura jugado a la chance que le llegara a Carlitos, y éste al conocerlo, se lo grabara; y así fue. De cualquier manera, lo importante del asunto, es que gracias a que lo cantara el Zorzal, el tango ‘Gacho gris’ tuvo su gran momento de esplendor”.
Pero la historia artística del mondiolense Alejandro Sarni es mucho más que la creación de un tango exitoso. El bandoneonista, director y compositor nació el 2 de febrero de 1903 en Paz de Ibaté, en el brasileño estado de San Pablo. Su carrera en los escenarios comienza en 1926, cuando ingresa a la orquesta típica que dirigía el entonces popular director Alfonso Fogazza. Con ella recorrió cuantos salones hubo en Montevideo. Después de integrar otras, tuvo al fin una orquesta con su propio nombre, que fue muy popular en todo el país, y con la que acompañó a famosos intérpretes.
En 1954, llegó a grabar en el mítico sello oriental Sondor. Alejandro Sarni fue también uno de los fundadores de la Asociación General de Autores del Uruguay, AGADU. Además de “Gacho gris”, otros títulos de la autoría de Sarni  son “A ella”, “Amor lejano”, “La divisa”, “En el mundo en que tongueamos”, “Mi barrio”, “Pañuelo blanco”, “El pasado te persigue”, “Sálvese quien pueda” y “Traición”.
La relación de Alejandro Sarni con Carlos Gardel no se limitó a la grabación de «Gacho Gris». Había conocido al cantor en 1929 en la rueda literario-musical que se reunía en el Café Tupí Nambá de la Plaza Independencia y de él diría: «Compartí con él algunos momentos inolvidables. Siendo yo un pibe, como Carlitos me decía, lo consideraré siempre como un gran amigo y leal en todo momento».
En el primer homenaje a Carlos Gardel que se realizó en Montevideo, en la Rambla Sur, el día 25 de agosto de 1935, la orquesta gigante de Alejandro Sarni fue el número fuerte. Después, a cada aniversario de la muerte del Zorzal, contribuyó con su aporte, organizando modestos homenajes con conjuntos típicos o grupos de viejos amigos que tuvieron la suerte de conocerlo.
Alejandro Sarni falleció el 18 de junio de 1971. Quienes -como su nieto Marcelo Sarni, que entonces contaba sólo 6 años- asistieron a su sepelio en el cementerio del vecino barrio del Buceo, nunca olvidarán el recorrido del cuerpo hasta su última morada, acompañado por una orquesta de tango que elevó al cielo los sones creados por el artista y, entre ellos, las nostálgicas notas de su ya eterno «Gacho gris».
Fotos:
1. Al bandoneón, Alejandro Sarni en una actuación radial.
2. En 1931, Sarni ya tiene una amplia orquesta propia
3. Partitura de «Gacho gris»

4. El característico sombrero llevado por Gardel