Las calles de La Mondiola fueron frecuentadas a lo largo de los años por destacadas figuras de las artes, el deporte o la política. También por personajes populares que generaron gran simpatía y afecto, y se hicieron recordar por su carácter, su desempeño laboral o comercial, o por la singularidad de su comportamiento.
Lo que hasta ahora no les habíamos contado es que en La Mondiola acechó a sus víctimas un asesino serial. Y que a la zaga del criminal iba un auténtico vampiro que cumplía con todos los cánones del chupasangre cinematográfico. No fue hace mucho tiempo, corría el año 2005.
Las fotos que ilustran esta nota ya les dicen que no nos estamos refiriendo a hechos aparecidos en las noticias policiales de los diarios, sino a uno de los escasos filmes de terror creados en el Uruguay, apreciado por los aficionados al género. La película titulada “Sangre en La Mondiola” y considerada de culto por los amantes de la especialidad, salpicó con el rojo líquido vital los rincones de nuestra barriada, bien conocida por el director de la cinta, Guzmán Vila Gomensoro.

Crímenes múltiples y corrupto policía-vampiro

El guión no pretende ser creíble, por supuesto, y relata la historia de un asesino múltiple que es fanático de Banfield, modesto club de fútbol argentino. Esta característica del homicida justifica que el filme ”Sangre en la Mondiola” lleve también el nombre en inglés “The Banfield Killer”. Al poner esa doble denominación, Guzmán Vila satirizó las disparatadas traducciones de los títulos originales que se hacen tan frecuentemente.
El malvado de la película, que eligió La Mondiola para sus crímenes, es perseguido por un policía corrupto y mal hablado. Pero no son ésos los principales defectos del indigno agente de la ley, sino que además ¡es un vampiro! Ya cabría sospechar algo sabiendo que el individuo se llama Vlad Tepes, nombre que remite al legendario conde de Transilvania cuya crueldad inspiró la novela “Drácula” de Bram Stoker. Y si hay un vampiro, tiene que haber frente a él un valiente Van Helsing, que en esta versión mondiolense se llamó ni más ni menos que Iván Gelsin.
Vila rodó la cinta a los treinta años con mucho más coraje que conocimientos, sin haber cursado estudios de cine y con una absoluta carencia de medios. Utilizó locaciones reales, a falta de plató en el que filmar. Usó apartamentos y casas de sus allegados en La Mondiola, y también el Cementerio del Buceo, con algunas imprescindibles incursiones en la Ciudad Vieja y el Cerrito de la Victoria. No tenía micrófonos, lo que le obligó al doblaje posterior de todos los diálogos. El atrezo se resolvió gracias a que Guzmán Vila trabajaba en la conocida empresa Bavastro y allí le prestaron mobiliario y decoración.

El maligno era abogado en el Banco de Seguros del Estado

Todos los actores eran amateurs. Así, el intérprete del odioso policía corrupto y vampiro fue Silvio Galizzi Flores, un fanático de los filmes de terror que daba muy bien el tipo físico, y en su vida real era abogado en la Sección Jurídica del Banco de Seguros del Estado. De igual modo, las tareas técnicas las llevaron a cabo amigos del director, entre ellas su pareja, a cargo de la edición.
La única experiencia previa de Vila era un cortometraje de 5 minutos con el que había concurrido, sin éxito, a un certamen convocado por la Intendencia de Montevideo. Contaba, eso sí, con un gran bagaje como espectador. Sus preferencias de cinéfilo se plasman en “Sangre en La Mondiola” a través de tributos a sus mitos del celuloide, y del uso de temas musicales procedentes de filmes de sus admirados Quentin Tarantino y John Carpenter, con los que armó una interesante banda sonora.
La carrera de Vila como cineasta continuó inmediatamente después con varios cortos, cuyo escenario ya no era nuestro barrio. Pero “Sangre en La Mondiola” tuvo una secuela: “La balada de Vlad Tepes”, en la cual el maléfico policía-vampiro volvía a las andadas para vengarse de todos los que antes se le habían opuesto e intentado eliminarlo.

«Sangre en La Mondiola» y su secuela son películas de culto

“Sangre en La Mondiola” fue exhibida por primera vez en la muestra de cine “Montevideo Comics”, ante 800 espectadores. El realizador se considera muy satisfecho con las reacciones del público, que en aquella proyección y en las sucesivas reía donde la situación lo requería y se asustaba cuando tocaba atemorizarse. No es poca cosa, visto que con muchas películas de terror sucede exactamente lo contrario.
En cuanto a la distribución posterior, “Sangre en La Mondiola” y “La balada de Vlad Tepes” recorrieron circuitos reducidos, y se pueden conseguir en la librería especializada el Rincón del Coleccionista. Pero los amigos de Vivir La Mondiola tienen la oportunidad de ver completa esta original producción cinematográfica y de seguir al asesino y al vampiro por las calles de nuestro barrio, si pinchan en el siguiente enlace de Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=ShxJ-pNsDn8
Fotos:
1. Una de las imágenes que abren el filme, con el título impreso sobre una casa característica de nuestra barriada.
2. Logotipo de “Mondiola Enterteinment”, la productora creada para la ocasión.
3. Guzmán Vila, director de la película.
4. Cartel de “La balada de Vlad Tepes”, la secuela de “Sangre en La Mondiola”.