La proyección de Federico García Vigil, protagonista de esta nota, brilló en todo el mundo. Pero para el gran compositor y director de orquesta todo comenzó en La Mondiola, a finales de los años 50, como un juego de jóvenes apasionados por la música que se reunían en un taller mecánico de Pagola y Luis Lamas. Nos dejó a los 79 años en mayo de 2020, y antes tuvimos el orgullo de organizar un acto de homenaje en su honor, en noviembre de 2019, que llenó de vecinos de nuestro barrio el teatro del Club Banco República.
El mismo Federico lo recordaba así: «En el barrio nos conocimos con la familia de Calandra, con Tito y con toda la barra; así se empezó a formar mi personalidad de adolescente en La Mondiola. De ahí las historias que Calandra rememoraba sobre aquel taller mecánico, al que todos íbamos todos los días y en el que al final nunca se arreglaba ningún auto, por lo que se lo llamó ‘el taller de los inútiles’. De ese taller, nunca salió bien un coche, pero ahí se formaron muchísimos músicos».
«Ahí -agrega- estuvo Tito Cabano, que hizo el tango ‘Un boliche’ con Mingo Medina; ahí se formaron los Fattoruso, Manolo Guardia… Rada era chiquito; en esa época era flaquito, e iba al taller a ver qué podía hacer.
Allí se formó el grupo ‘Los Delfines’, donde estaban el hermano de Cairo Vila y también el ‘Coyo’ Abuchalja»,
Luego, en los primeros años 60, vendría el contrato para trabajar en la Orquesta del Ballet de Alicia Alonso, en La Habana. En Cuba, Federico conoció a la que sería su primera esposa, con quien regresó a Montevideo.
Tras algunos conciertos y discos difundidos en nuestro país, Brasil, Argentina y Japón, llegaron becas para estudiar dirección de orquesta en Buenos Aires, Alemania, Inglaterra y Francia.
Estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Nacional de Estrasburgo, la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela, la Orquesta Sinfónica Municipal de Montevideo, las Orquestas Sinfónicas de Colombia, Argentina, y otras formaciones orquestales de Iberoamérica, Europa, Estados Unidos y Japón. Fue agregado cultural en la embajada del Uruguay en Bogotá. Destacó también por sus composiciones, que incluyen una ópera. En junio de 2010, fue declarado Ciudadano Ilustre de Montevideo.
Pero García Vigil, nacido en la víspera de Reyes de 1941, nunca olvidó que en el principio estuvieron el ambiente de La Mondiola y del Taller de Moisés, aquel singular local que incluso mereció el tango titulado «Los inútiles», obra de Manolo Guardia. Y quizás fuera un desastre para arreglar vehículos, pero resultó ser una productiva fábrica de valiosos artistas: «Estábamos todos juntos ahí, disfrutando mucho de una bohemia muy constructiva, muy cariñosa, muy fraternal y muy sana».
