Indudablemente, es uno de los tangos más populares. Y también más singulares, pues no nos cuenta un drama, como es tan habitual en el género, sino que satiriza con humor a un prototipo de personaje de los años 20 del siglo pasado.

Y para los mondiolenses tiene un valor especial, casi el de un himno, pues se refiere al barrio La Mondiola desde el primer verso:

Del barrio La Mondiola sos el más rana
y te llaman Garufa por lo bacán;
tenés más pretensiones que bataclana
que hubiera hecho suceso con un gotán.
Durante la semana, meta laburo,
y el sábado a la noche sos un doctor:
te encajás las polainas y el cuello duro
y te venís p’al centro de rompedor.
Garufa,
¡pucha que sos divertido!
Garufa,
ya sos un caso perdido;
tu vieja
dice que sos un bandido
porque supo que te vieron
la otra noche
en la calle San José.
Caés a la milonga en cuanto empieza
y sos para las minas el vareador;
sos capaz de bailarte la Marsellesa,
la Marcha a Garibaldi y El Trovador.
Con un café con leche y una ensaimada
rematás esa noche de bacanal
y al volver a tu casa, de madrugada,
decís: «Yo soy un rana fenomenal».

«Garufa» es reflejo fiel del carácter con que nació nuestro barrio, laburante y bohemio. Y también de la «Trouppe Ateniense», creada en 1922 y que se reunía en un rancho en la costa de La Mondiola.

En ella participaron creadores como Ramón Collazo, Gerardo Matos Rodríguez, Alberto Vila, Juan Antonio Collazo o Adolfo Mondito.


Entre los años 1927 y 1928, Juan Antonio Collazo creó la música para un texto satírico escrito por Víctor Soliño y Roberto Fontaina.

Era «Garufa». El tango adquirió notable fama rápidamente y fue grabado por el uruguayo Alberto Vila, antes de cruzar el Río de la Plata y ser interpretado por Rosita Quiroga y Tita Merello, entre otros.

Con el éxito en el vecino país vino la adaptación de parte de su letra, cambiando la montevideana «calle San José» por el porteño «Parque Japonés», pero la referencia a La Mondiola siempre dejó claro el origen y escenario del tango.